Estaba observando el rollo de la
Tarjeta Profesional para Comunicación, en todas partes la exigen y es que hay
un nutrido grupo de artistas que desarrollan su trabajo en los medios de
comunicación, para que el sector funcione se necesitan personas que administren
la creatividad tanto como gente que comunique que todas estas expresiones
culturales existen. En el primer caso, es responsabilidad de cada artista
manejar su presupuesto, estimar los costos de su producción para así definir el
precio o valor de mercado de una obra. Por supuesto que el valor de una obra no
depende únicamente de los materiales, si uno toma cualquier producto, al costo
de producción más costos administrativos y de mercadeo se le añade un
porcentaje de utilidad, esto es cierto para un artista que recién comienza en
su carrera, pero luego están todos esos premios en convocatorias y concursos,
el know how y el good will que para las empresas es tan difícil de definir, y
entonces el valor en el mercado de una obra de arte ya no depende del costo de
los materiales sino de la prestancia del artista. Para que ese artista sea
reconocido se necesita organizar claramente la red de comunicadores del sector,
tomando en consideración de que dicha experiencia no llegue a los mismos
artistas, que no van a comprar su obra, sino a potenciales compradores de las
obras de arte. Habría que mirar también si las obras de arte, siguiendo los
lineamientos del mercado, están construidas para ser adquiridas por un
comprador específico. En días pasados le presté un gran servicio al maestro
Carlos Enrique Rodríguez Arango, él solo
produce caballos, toros y mujeres desnudas en bronce o en mármol, tener un
nicho de mercado facilita la comunicación de la obra, y es que me encontré en
facebook varios grupos que aglutinan ganaderos y criadores de caballos,
entonces envié la información, es una lástima que el maestro no tenga una
página web más atractiva con todas las fotos de sus caballos, un solo dibujo
del maestro puede costar una millonada en su mercado natural. Luego, los
comunicadores del sector cultural no hacemos nada escribiendo textos
complicados sobre teoría artística sino impulsamos el mercado con notas de los
artistas en los términos en que la gente que puede comprar entiende. Hay mucho
artista que se molesta porque se determina la venta de la obra de acuerdo con
su adecuación a la decoración de la casa de quien compra, eso es sensibilidad,
el negocio del arte funciona así y el artista debe estar preparado para
entender que cualquier argumento de venta válido para el mercado es posible
mientras la obra se venda, entre tanto, intenten consolidar un proyecto
pensando en que le hablan a un petrolero y que quizás los colores azules de la
materia prima con la que trabajan les parezca llamativo. Así es la vida,
entretanto estaré al corte de la tal tarjeta profesional de comunicador para
que me permitan seguir trabajando en mi tarea.

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