sábado, 22 de noviembre de 2014

LA APRECIACIÓN CIUDADANA

El Grito - Edvard Munch
Por si necesitan gritar pasito!













A mí me gusta hablar de las artes de manera común, sin utilizar un lenguaje rebuscado, probablemente no entre en el grupo de los intelectuales pero las personas comunes me entienden y me gusta ir formando públicos para las artes. Y es que desde mi punto de vista el disdrute de las artes debe ser para todo el mundo, en la medida en que la gente se acerca al arte mejora su calidad de vida, la gente adquiere más referentes hasta para vestirse, decorar su hogar o cocinar sus alimentos. Hay muchos profesionales pero sin duda conocer de artes hace que la gente modifique sus costumbres o las enaltezca, conozca de primera mano de donde vienen los dichos populares, o por qué el textil es distintivo de clase, o la importancia de las expresiones musicales, que ha sido uno de los temas sobre el que más he insistido. Quisiera hacer con las artes plásticas un ejercicio similar, de acercamiento a la gente, infortunadamente los peritos en el tema utilizan un lenguaje tan avanzado que las personas a veces no logran entender de qué están hechas las artes. La plástica como los otros artes  es una expresión humana que se produce porque es instrumentalmente necesario. En los inicios de la humanidad, por ejemplo, el ser humano dibujaba los animales que iba a cazar en el fondo de las cuevas como una manera de ritualizar la acción de conseguir alimentos. Para mí es como una planeación estratégica, aquí está el animal y debemos ubicarnos de tal o cual manera para lograr capturarlo. Eso sí lo entienden los ingenieros y eso sí lo compran, por eso se desarrolla el turismo. En la medida en que sepamos expresar las artes en palabras sencillas habrá más personas cultivadas, no importa el estrato o la clase social sino el conocimiento sobre cómo y por qué funciona nuestro mundo. Y hablando de élites, en el siglo XV hacerse un retrato era símbolo de status, sobre todo para la realeza, el papado y la naciente burguesía. Colombia no es ajena a esos procesos y el arte ha sido ampliamente utilizado como un formato pedagógico para enseñarle a la gente la tradición cristiana. No hay que confundir el arte con Dios aunque existan en el mundo obras majestuosas que parecieran guiadas por manos divinas. Sobre el arte actual es difícil hablar en términos claros, uno llega a la modernidad y de repente se pierde, las formas actuales no son atractivas, no siguen unas leyes estéticas, aún teniendo el arte abstracto o conceptual como referentes no se observa nada nuevo, de repente los contenidos, la creencia de que se deben revaluar los valores modernos como el consumo, o la organización social, probablemente, aunque también hay muchos relatos alusivos a la conservación del medio ambiente. En la medida en que nos vayan presentando las obras yo puedo dar un punto de vista para una lectura sencilla desde la perspectiva del ciudadano que también tiene derecho al disfrute de la plástica. En la próxima entrega iniciamos el ejercicio.

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