Ya he mencionado antes que para
mí el arte es una estrategia de comunicación, es posible que el artista no
quiera comunicar absolutamente nada, únicamente hacer experimentaciones con el
color, o con las formas, sin embargo comunica. Todo comunica, el rojo tiene
unas connotaciones que no tiene el azul o el verde y estimula algún lugar del
cerebro del espectador que relaciona el color o la forma con sus propias
vivencias personales o con sus estados de ánimo. Me gustaría pensar que el
artista considerara al espectador en el momento de ejecutar la obra, nosotros
mismos los invitamos a que nos viera, porque aunque no lo crean, no hay
diferencia en la experiencia de observar a un actor en su performance a mirar
el cuadro de un artista pictórico. Siempre es posible vislumbrar la
personalidad del ejecutor, solo que cuando un actor hace una escena que provoca
el rechazo del espectador, éste ya es consciente de que es una mentira, una
puesta en escena, que no es personal. En la plástica todo es personal, el
artista visual es incapaz de separar quien es de lo que produce, y si la obra
me produce asco, probablemente el artista tendrá la misma condición. Es como si
el artista plástico dijera, me escondo detrás de la obra y así la obra me
muestra pero yo no. Eso, déjenme decirlo es como cuando un niño se cubre la
cara con las manos creyendo que no lo observamos. Lo que sí es claro es que hay
una diferencia entre el artista plástico y los creativos de la comunicación y
la publicidad, éstos son conscientes y hasta les gusta saber que son observados
mientras que el artista plástico tira la piedra y esconde la mano. De un tiempo
para acá se ha convertido en misión de la obra provocar, hay un rechazo a la
belleza en la obra con el fin de que no se confunda con un objeto decorativo.
Un objeto decorativo o una artesanía no es arte, no en el sentido
contemporáneo. Entonces ¿qué es arte? Preguntaría un observador anónimo. Arte
vendría siendo una pieza de comunicación en la que la obra comunica algo y el
artista se hace el loco. ¿Y sobre qué comunica el arte? Sobre aspectos
cuestionables de la realidad incluidas las propias emociones del artista. El
arte cuestiona todo y lo vuelve casi que en un logo símbolo en el caso de
algunas tradiciones artísticas. Lo convierte en la repetición de acciones o
formas (ritmo). Lo convierte en un ejercicio con los materiales. El artista es
un observador del mundo que se deja permear por él, que toma una posición o no,
hace una reflexión, o no, o simplemente copia su propia reacción emocional
frente a un hecho que él ha asumido que es importante reseñar. Pero no siempre
lo que se reseña se comparte, iniciamos diciendo que no siempre el artista busca
comunicar. Y si no busca interlocutar con el espectador ¿para qué expone? para ¿ocupar
espacio? para ¿compartir sus disquisiciones lejos de los neófitos? Para ¿hacerse
notar de los dos o tres amigos con los que comparte adulaciones? Si eso es suficiente
para el ego del artista que así sea, pero lo que yo quiero proponer es que
busquemos situaciones de la realidad a partir de un ejercicio juicioso de
investigación y encontremos en el mundo hechos realmente relevantes que sean
necesarios para gritarlos al mundo. Sí, el oficio del artista no necesariamente
es gritar, pero si yo voy a retar, a provocar, a reaccionar que sea frente a un
hecho que realmente sea importante para la gente. Lejos están ya los mecenas en
el arte y aunque el interés no sea vivir del arte, de hecho uno no vive del
arte sino para y por el arte, el arte es algo inevitable, por lo menos ampliemos
nuestro nicho de observadores. Será serio eso de que “nadie me entiende, nadie
me comprende, mejor me como un gusanito …” Es optativo pero si de todos modos
comunicamos, que la obra realmente comunique con toda la fuerza de sus
materiales.

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