miércoles, 12 de noviembre de 2014

EL ARTE COMO ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN



Ya he mencionado antes que para mí el arte es una estrategia de comunicación, es posible que el artista no quiera comunicar absolutamente nada, únicamente hacer experimentaciones con el color, o con las formas, sin embargo comunica. Todo comunica, el rojo tiene unas connotaciones que no tiene el azul o el verde y estimula algún lugar del cerebro del espectador que relaciona el color o la forma con sus propias vivencias personales o con sus estados de ánimo. Me gustaría pensar que el artista considerara al espectador en el momento de ejecutar la obra, nosotros mismos los invitamos a que nos viera, porque aunque no lo crean, no hay diferencia en la experiencia de observar a un actor en su performance a mirar el cuadro de un artista pictórico. Siempre es posible vislumbrar la personalidad del ejecutor, solo que cuando un actor hace una escena que provoca el rechazo del espectador, éste ya es consciente de que es una mentira, una puesta en escena, que no es personal. En la plástica todo es personal, el artista visual es incapaz de separar quien es de lo que produce, y si la obra me produce asco, probablemente el artista tendrá la misma condición. Es como si el artista plástico dijera, me escondo detrás de la obra y así la obra me muestra pero yo no. Eso, déjenme decirlo es como cuando un niño se cubre la cara con las manos creyendo que no lo observamos. Lo que sí es claro es que hay una diferencia entre el artista plástico y los creativos de la comunicación y la publicidad, éstos son conscientes y hasta les gusta saber que son observados mientras que el artista plástico tira la piedra y esconde la mano. De un tiempo para acá se ha convertido en misión de la obra provocar, hay un rechazo a la belleza en la obra con el fin de que no se confunda con un objeto decorativo. Un objeto decorativo o una artesanía no es arte, no en el sentido contemporáneo. Entonces ¿qué es arte? Preguntaría un observador anónimo. Arte vendría siendo una pieza de comunicación en la que la obra comunica algo y el artista se hace el loco. ¿Y sobre qué comunica el arte? Sobre aspectos cuestionables de la realidad incluidas las propias emociones del artista. El arte cuestiona todo y lo vuelve casi que en un logo símbolo en el caso de algunas tradiciones artísticas. Lo convierte en la repetición de acciones o formas (ritmo). Lo convierte en un ejercicio con los materiales. El artista es un observador del mundo que se deja permear por él, que toma una posición o no, hace una reflexión, o no, o simplemente copia su propia reacción emocional frente a un hecho que él ha asumido que es importante reseñar. Pero no siempre lo que se reseña se comparte, iniciamos diciendo que no siempre el artista busca comunicar. Y si no busca interlocutar con el espectador ¿para qué expone? para ¿ocupar espacio? para ¿compartir sus disquisiciones lejos de los neófitos? Para ¿hacerse notar de los dos o tres amigos con los que comparte adulaciones? Si eso es suficiente para el ego del artista que así sea, pero lo que yo quiero proponer es que busquemos situaciones de la realidad a partir de un ejercicio juicioso de investigación y encontremos en el mundo hechos realmente relevantes que sean necesarios para gritarlos al mundo. Sí, el oficio del artista no necesariamente es gritar, pero si yo voy a retar, a provocar, a reaccionar que sea frente a un hecho que realmente sea importante para la gente. Lejos están ya los mecenas en el arte y aunque el interés no sea vivir del arte, de hecho uno no vive del arte sino para y por el arte, el arte es algo inevitable, por lo menos ampliemos nuestro nicho de observadores. Será serio eso de que “nadie me entiende, nadie me comprende, mejor me como un gusanito …” Es optativo pero si de todos modos comunicamos, que la obra realmente comunique con toda la fuerza de sus materiales.

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